Día Mundial de la Diabetes

Algunos conceptos generales sobre la diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a la forma en que el cuerpo transforma los alimentos en energía. 

Para entender la diabetes tenemos que fijarnos en dos parámetros de la sangre: 

  • Nivel de glucosa. La glucosa es un azúcar que proviene de los alimentos que ingerimos y es utilizada por el organismo para obtener la energía necesaria para vivir y desarrollar cualquier tipo de actividad.
  • Cantidad de insulina. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas, cuya función es facilitar el paso de los azúcares desde la sangre al interior de las células de los diversos órganos del cuerpo humano donde van a ser utilizados para producir energía. 

La diabetes aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina (diabetes tipo 1) o cuando el organismo presenta una resistencia a la misma (diabetes tipo 2 y diabetes gestacional). En ambas situaciones, el resultado es que la glucosa no entra a las células y se acumula en la sangre.

Diabetes tipo 1 

La diabetes tipo 1 la padecen más de 40 millones de personas en el mundo, siendo más frecuente en niños y adolescentes.

En este tipo de diabetes no hay insulina suficiente porque las células encargadas de su producción en el páncreas (células beta), son destruidas por la presencia de anticuerpos (enfermedad autoinmune). Como el páncreas no es capaz de crear insulina se produce un aumento de los niveles de glucosa en sangre (hiperglucemia) y si esa cifra es muy elevada también se eliminará por la orina (glucosuria). Por este motivo, las personas con diabetes tipo 1 necesitan administrarse insulina exógena mediante  inyecciones subcutáneas (debajo de la piel). 

Las personas diabéticas han de administrarse insulina en la dosis que su médico le aconseje, ya que, en el caso contrario, se daría una situación de hipoglucemia, que presenta como síntomas asociados: cansancio, irritabilidad, sudoración, temblores o ansiedad. 

Además, también pueden producirse otras complicaciones como la cetoacidosis metabólica ya que al no haber suficiente insulina en la sangre, ésta se vuelve ácida, lo que ocasiona que las células se deshidraten y que el organismo deja de funcionar correctamente.

Síntomas 

Uno de los síntomas más frecuentes es el aumento de la cantidad de orina y la frecuencia de micciones (poliuria), es una consecuencia del aumento de la glucosa en sangre ya que el cuerpo la eliminará por la orina. En paralelo, esta situación provoca un aumento de la necesidad de beber líquidos (polidipsia).

Además, la presencia de glucosa en orina puede favorecer que se desarrolle el crecimiento de microorganismos (bacterias, hongos) y aumentar la propensión a infecciones urinarias o del aparato genital.

Como la glucosa no puede entrar en el interior de las células por la falta de insulina, estas no obtienen la energía que precisan, lo que ocasiona cansancio generalizado (astenia), pérdida de peso, somnolencia, más hambre de lo normal (polifagia) y problemas en la circulación vascular.

Tratamientos

Además de la administración de insulina exógena, para poder controlar los niveles de glucemia se recomienda llevar una dieta adecuada controlando la cantidad diaria de hidratos de carbono y calorías según la constitución de cada paciente (altura, peso, sexo, edad y actividad física que realiza).  También es importante realizar ejercicio semanalmente y evitar toxicidades como el tabaco o el alcohol. 

Cabe destacar que, se están produciendo grandes avances experimentales en el tratamiento de los diabéticos tipo 1 como las modificaciones genéticas, células madre en células productoras de insulina similares a las que secreta el páncreas o el páncreas bioartificial mejorado.

Este último es uno de las grandes esperanzas en el tratamiento de los diabéticos tipo 1. Es un tratamiento experimental llevado a cabo por científicos de las Universidades de Harvard y de Massachusetts que está cada vez más cerca de hacerse realidad. Este páncreas bioartificial sería capaz de suministrar insulina de forma continua y autónoma acorde a las necesidades que el diabético tenga en cada momento.

Factores ambientales y genéticos

El desarrollo de la diabetes tipo 1 se debe a la interacción de los factores genéticos y ambientales. El factor ambiental desencadena la enfermedad en aquellas personas que hayan heredado un mayor predisposición a padecerla:

  • Factores ambientales: algunos virus, alimentos, tóxicos ambientales, etc.
  • Factores genéticos: la heredabilidad de la enfermedad la conocemos gracias a los numerosos estudios que se han realizado sobre la población afectada. En general podemos decir que la probabilidad de sufrir diabetes tipo 1 aumenta si alguno de los padres la sufren y que este riesgo se duplicará si el progenitor la desarrolló  a una edad temprana (antes de los 11 años).

Se han definido 18 regiones del genoma como aquellas con una mayor influencia para el riesgo de diabetes de tipo 1. Estas regiones, que pueden puede contener varios genes, son denominadas IDDM1-18 (por sus siglas en ingles, Insulin-Dependent Diabetes Mellitus).

La más estudiada es la región IDDM1, localizada en el cromosma 6, que contiene los genes HLA implicados en la respuesta inmunitaria. Además, se han identificado otros genes como el INS (IDDM2) de la insulina, o el gen CTLA4 (IDDM12) que tiene un papel regulador en la respuesta inmunitaria.

Los test adeneas® te ayudan a conocer si presentas predisposición genética hacia la Diabetes tipo 1. Tener esta información puede impulsarte a tomar las medidas preventivas oportunas para controlar los factores de riesgo que pueden desencadenar dicha enfermedad. 

Si quieres saber más sobre tu riesgo genético ponte en buenas manos, solicita el test genético de adeneas ®. 

Copyright ⓒ 2021 ADENEAS. Todos los derechos reservados.