Linfoma no Hodgkin

El 15 septiembre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Linfoma. Por ello, desde adeneas® queremos dar todo nuestro apoyo a los pacientes y familias que sufren debido a esta enfermedad. A continuación, explicaremos qué son los linfomas. Y prestaremos especial atención al linfoma no Hodgkin y a cómo poder detectarlo a tiempo.

Algunos números sobre los linfomas

El linfoma es el tipo de cáncer de la sangre más frecuentemente diagnosticado a nivel mundial. De hecho, supone casi un 3% del total de tumores diagnosticados. El aumento de los casos de diagnosticados en las últimas décadas va de la mano con el aumento de la esperanza de vida. Esto es debido a que mayoría de los pacientes son diagnosticados en la franja de edad que va desde los 65 y hasta los 74 años.

En este sentido cabe una reflexión: se estima que, en el año 2050 a nivel mundial, una de cada seis personas tendrá más de 65 años. También se estima que el número de personas mayores de 80 años se triplicará. Este envejecimiento poblacional es la clave para entender que los casos de linfoma seguirán aumentando.

¿Qué es el linfoma?

Para entenderlo fácilmente rimero tenemos que conocer los componentes de la sangre. En términos generales, la sangre está constituida por una porción líquida denominada plasma y por tres tipos de células. Estas células son los glóbulos rojos, las plaquetas y los glóbulos blancos. Estos últimos forman parte de las defensas de nuestro organismo. Y a su vez se dividen en varias células especializadas entre las que se encuentran dos muy importantes:

  • Los linfocitos B que están encargados de la producción de unas proteínas denominadas anticuerpos.
  • Los linfocitos T, encargados del sistema inmunitario mediado por células.

Todas estas células especializadas se producen en la médula ósea que está en el interior de nuestros huesos. ¿Y qué ocurre cuando estas células tienen un crecimiento descontrolado fuera de la médula ósea, (normalmente en los ganglios linfáticos)? Que aparece un tumor sólido denominado linfoma. (Sabías qué lo puedes prevenir con 3 simples paso

Dentro de los linfomas podemos hablar en linfomas de Hodgkin y linfomas no Hodgkin. Aunque, como te comentamos al principio de este artículo, nos centraremos en las características este último.

Linfoma no Hodgkin

El linfoma no Hodking constituye el tipo de linfoma más frecuente. Engloba a una gran variedad de tipos de linfomas con características distintas entre sí. Pero tienen en común que se diferencian del linfoma de Hodgkin. Aunque en la mayoría de los pacientes no hay una causa conocida e identificable, este se suele presentar con mayor frecuencia en:

  • Mayores de 50 años.
  • Personas con antecedentes de enfermedades que conllevan alteraciones inmunológicas (VIH, enfermedades autoinmunes).
  • Personas que siguen tratamiento con inmunosupresores. Como ocurre en los trasplantados de órganos o de tejidos.

Como la diseminación en este tipo de linfoma es por la sangre, además de verse aumentados los ganglios linfáticos cercanos, también puede afectar a los distales y otros órganos. En este sentido, uno de los síntomas más frecuentes es el aumento notable en el tamaño de los ganglios. Es decir, la aparición de “un bulto” (aunque, no todo ganglio aumentado y palpable es un linfoma). Se suelen presentar en cuello, axilas e ingles. Y no siempre son dolorosos.

El tratamiento es individualizado. Esto quiere decir que va a depender de la situación de cada paciente. En los últimos años, la eficacia de los tratamientos ha aumentado notablemente, lo que ha hecho que la tasa de mortalidad se haya reducido de manera considerable. Los tratamientos utilizados incluyen quimioterapia, radioterapia, trasplante de células madre o agentes alquilantes que atacan el ADN para evitar la reproducción de las células cancerosas. Es importante la detección temprana del linfoma para poder iniciar lo antes posible el tratamiento.

¿Y qué hay de los factores genéticos? Aunque el linfoma no Hodgkin no tiene la consideración de cáncer hereditario una persona que tenga antecedentes familiares tiene más probabilidades de desarrollarlo. Hay variaciones genéticas en determinados genes que, junto con los factores ambientales, aumentan la probabilidad de desarrollar este tipo de linfoma.

Hábitos de vida saludable que ayudan a prevenir el linfoma no Hodgkin.

Te recomendamos algunos hábitos de vida saludables que pueden prevenir el desarrollo de esta enfermedad:

  • Alimentación cardiosaludable. Esta debe incluir hidratos de carbono de absorción lenta, fruta 3 a 4 raciones/día, verduras y hortalizas 3 a 6 raciones/día. También en proporción y cantidad adecuada grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas. Así cómo frutos secos crudos y omega3. Además, pescado preferente azul. A su vez es importante la restricción del consumo de carnes rojas.
  • Evitar sedentarismo. Es conveniente realizar ejercicio físico 3 a 4 veces a la semana.
  • Control de la tensión arterial, colesterol y glucosa en sangre.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • No fumar.
  • Evitar el estrés y la ansiedad.

Debido al desconocimiento social y a la poca visibilidad que tiene este tipo de cáncer, desde adeneas® queremos recordar la importancia de las revisiones periódicas para reconocer los síntomas más tempranos. Y así poder realizar un diagnóstico precoz, evitando de este modo que la enfermedad se agrave.

Los test adeneas® te ayudan a conocer si presentas cierta predisposición genética hacia esta enfermedad. Tener esta información te puede dar ventaja para controlar algunos factores ambientales que aumentan tu riesgo a desarrollarla.

Copyright ⓒ 2021 ADENEAS. Todos los derechos reservados.